A punto de regresar a los cines con su nueva entrega, Toy Story 5 que se estrena el miércoles 17 de junio, Pixar celebra los 30 años de la que sin duda alguna es su franquicia más emblemática. Con motivo de este aniversario, Pete Docter, director creativo de Pixar Animation Studios, y la productora Lindsey Collins hacen balance de un viaje que comenzó cuando la animación por ordenador apenas daba sus primeros pasos.
“Lo que hace posible que ‘Toy Story’ continúe es que abraza el paso del tiempo”, explica Collins en un encuentro celebrado en la Academia de Cine con diversos medios entre los que se encontraba Europa Press. En este sentido, la productora, que también ha trabajado en películas de Disney como ‘Buscando a Nemo’, ‘Ratatouille’ o ‘Pocahontas’, asegura que los juguetes de ‘Toy Story’, aunque “no envejezcan”, “ven el tiempo pasar”.
“No los estamos congelando, sino que están viviendo el paso del tiempo con nosotros”, incide, añadiendo que Andrew Stanton, director de ‘Story 5’ y que también ha trabajado en las anteriores entregas de la saga, los llama “pequeños vampiros”.
“No conviene hacer películas que sean demasiado específicas, demasiado efímeras”, apunta Collins, explicando que, de lo contrario, se corre el riesgo de que “queden desfasadas en tres segundos”. “Lo que queremos es que sean de esas que los abuelos sacan de la estantería para que se las enseñen a sus nietos”, tal como ocurre, señala, con “las películas originales de Disney”.

No obstante, interviene Docter, tener esta mentalidad durante el proceso de creación de las películas puede ser contraproducente, pues lo ideal es pensar en “qué es divertido ahora mismo”. “No puedes hacerlo y juzgarlo al mismo tiempo”, incide.
“Sigue habiendo, una presión enorme”
“Nos encanta Disney, pero teníamos la sensación de que estaban limitando las posibilidades de la animación”, admite Docter echando la vista atrás sobre los inicios del estudio en el que ha trabajado en cintas como ‘Del revés’, ‘Monstruos S.A.’, ‘Up’ o ‘Wall-E’. “Cuando empezamos con ‘Toy Story’ no había animadores que hubieran trabajado con ordenadores, salvo dos o tres personas. Tuvimos que formar a gente que venía del ‘stop motion’ y del dibujo a mano y crear nuestro propio equipo”, rememora.
La primera entrega de ‘Toy Story’ se estrenó en 1995 y se convirtió en “la marca del estudio”, señala Collins. “Había, y sigue habiendo, una presión enorme”, asegura la productora, afirmando que Pixar “no podía permitirse estrenar una película que no fuera excelente”. En este sentido, Docter explica que la versión final de un filme a menudo es la novena o décima versión del proyecto. “Esperas que todo salga bien, pero nunca ocurre”, señala.

‘Toy Story 5’, en la que Docter y Collins trabajan como productor ejecutivo y productora, respectivamente, explora la irrupción de las nuevas tecnologías en la infancia. “Es una realidad”, sentencia Docter, explicando que les interesaba mostrar esa dualidad de una sociedad que señala los males de la tecnología y, al mismo tiempo, no puede vivir sin ella.
De hecho, insisten en que la nueva entrega de la saga de Woody, Buzz, Jessie y compañía no es una película contra la tecnología, para demonizarla o eliminar las pantallas, sino que busca aprender a convivir con ella. “Podemos decir: ‘La tecnología es lo peor’, y al momento siguiente estar consultado nuestro móvil”, señala Docter. “A todos nos cuesta lidiar con nuestra relación con la tecnología, y sin duda a los niños les cuesta”, afirma Collins.




